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Rivales en el conflicto de Libia firmarán acuerdo de alto el fuego en Moscú

El Gobierno de Unión Nacional se suma al cese de la violencia respaldado por el caudillo del este del país, el mariscal Jalifa Hafter


Lunes 13 de Enero de 2020

El Este y el Oeste de Libia, las dos partes enfrentadas desde hace nueve meses, han aceptado este sábado el alto el fuego propuesto el miércoles por el presidente ruso Vladímir Putin y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan.

Primero lo asumió desde Trípoli el Gobierno de Unidad Nacional, respaldado por la ONU, y después, lo aceptó el llamado Ejército de Liberación Nacional, bajo las órdenes del hombre fuerte del este de Libia, el mariscal Jalifa Hafter, de 76 años.

El papel cada vez más decisivo que está jugando Rusia en Libia ahora ha quedado patente. El mariscal llevaba desde abril intentando tomar Trípoli. La guerra se había estancado en un punto muerto, con más de 1.500 víctimas mortales y sin que Hafter avanzase en su objetivo de tomar la capital. Pero desde hace varios meses Hafter contó con la ayuda de mercenarios rusos. Y el pasado 6 de enero pudo conquistar el bastión de Sirte, puesto estratégico de vital importancia en el norte del país.

Días antes, Erdogan había conseguido que el Parlamento turco aprobase el envío de soldados regulares a Libia. Bastó un acuerdo entre Erdogan y Putin para que Hafter y el Gobierno de Trípoli —pero sobre todo, Hafter, que era quien se oponía al alto el fuego— aceptaran lo que el resto de la comunidad internacional no pudo lograr.

La Unión Europea ha quedado fuera de juego en este reparto de fichas en el tablero libio. La canciller alemana, Angela Merkel, lleva varios meses intentando convocar junto a la ONU un encuentro en Alemania de las partes enfrentadas. Merkel se reunió con Putin el sábado en Moscú y el presidente ruso declaró que la conferencia que promueve Alemania sería un "paso en la buena dirección". Pero el principal paso, que es el cese de las hostilidades, solo se ha dado bajo la presión de Putin y Erdogan. Resta por ver qué contrapartidas diplomáticas, económicas y estratégicas pueden sacar Ankara y Moscú de su implicación en el conflicto.

Turquía y el Gobierno de Unidad basado en Trípoli firmaron a finales de noviembre dos acuerdos clave. Por un lado, Erdogan anunció el envío de soldados regulares para apoyar al Gobierno libio. Y por otro, Turquía logró una nueva demarcación de las fronteras marítimas de sus zonas económicas exclusivas. Ese nuevo diseño de fronteras, no reconocido ni por la Unión Europea ni por la ONU, permitiría a Turquía emprender exploraciones en busca de hidrocarburos en aguas pertenecientes a Grecia y a Chipre. Como protesta ante el acuerdo, el Gobierno griego ha expulsado de Atenas al embajador libio. Grecia recibió todo el respaldo de la Unión Europea.




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