Opinión

Los otros héroes anónimos de Tepic

Los choferes del transporte urbano la tienen difícil, por un lado deben de rendirle buenas cuentas a sus patrones, y por otro deben de prohibir el ingreso de determinados pasajeros a sus unidades.

Viernes 22 de Mayo de 2020
7'

Pudiera tener razón, el señor ANTONIO RAMIREZ DOMINGUEZ, hombre que actualmente ostenta la representación sindical de los choferes del servicio urbano en Nayarit, en la justificación que hace a nombre de todos sus compañeros choferes en el sentido de que  es imposible y aparte vergonzoso, ante la necesidad que se tiene, el negar el servicio a los usuarios del transporte público por no traer cubre-bocas y por tratar de respetar -y dejar libre- los asientos para guardar la sana distancia.

No quiero justificar, ni mucho menos ir en contra de las medidas sanitarias preventivas que paulatinamente se han venido dando a fin de enfrentar con mayor éxito la expansión de la enfermedad del coronavirus.

Pero en efecto, es cosa de que usted se pare en la avenida México,  a las afueras de la hoy cerrada tienda de Liverpool, antes Fábricas de Francia, lugar en donde la gente espera las rutas que los llevarán a sus casas, y verán ustedes en primer lugar la gran aglomeración, y en segundo lugar, también podrán observar que decenas de personas de todas las edades y ambos sexos, no traen cubre-bocas, digo que no es cosa de una gran investigación para darle la razón al señor líder de los choferes , Antonio Ramírez Domínguez, respecto a que la gente suele no hacer caso de las reglas recomendadas por la Secretaría de Salud, y difundidas ampliamente por el gobierno del estado en todo tipo de mensajes. Y en todas las formas de comunicación.

Por la parte del trabajador que es el chofer, su alegato con alguien que no trae el cubre-bocas, termina casi siempre en un enfrentamiento, a veces con tintes muy riesgosos, pues las personas que abordan un autobús urbano, son de armas tomar, es decir, no son para nada dejadas.

Así que ya imagina usted la  perorata entre un chofer que lo que quiere es irse de la base, pero por otro lado, también quiere cuidarse de una multa de la secretaría de movilidad, cuyo titular LUIS ALONSO TAHUAHUA, tiene fama de andar muy activo a todas horas, y pues esta combinación de miedo, de cuidado, de recomendaciones, termina haciendo que el chofer del urbano, explote, y como se dice en buen mexicano, le valga.

Y es que los improperios de un pasajero o pasajera hacia un conductor de autobús urbano, van desde la clásica frase: “bájame si puedes”, o, “ si quieres que me ponga cubre-bocas, cómpramelo”, cuando no son palabras mayores que rayan en la vulgaridad, en lo corriente, en lo chafa pues.

Y como bien dice el dirigente Antonio Ramírez Ramírez,  lamentablemente  ellos-los choferes-  como trabajadores del volante, siempre andan con la necesidad de trabajar, a  diario salen a vender sus boletos de pasajeros, para llevarse su respectiva comisión, así que para el chofer es una carga enorme el ser promotor de las medidas de salud también, esto es por una parte, porque por la otra está el ser sensibles con la población usuaria, , y pues llegado este punto, la verdad  es que la gente tiene la necesidad de usar el servicio para llegar a sus trabajos, con sus familias, a hacer alguna compra de primer necesidad al centro, etcétera, etcétera, y es que lamentablemente, todos tenemos necesidad de usar los servicios públicos.

Es un servicio que la sociedad espera, no todo mundo tiene un vehículo o puede pagar un taxi o un uber, así que la realidad es que no se puede dejar a las personas  sin el servicio, cerrarles la puerta, o peor aun, ya estando arriba queriendo pagar su boleto, decirles que se bajen, porque no los pueden llevar a causa de la falta de cubre bocas, nomás imaginar hacer esto, es dar por hecho que se va a suscitar un problema entre usuarios y choferes del volante.

Dice el vocero y líder de los choferes del transporte urbano, el señor Ramírez Ramírez, que ellos no pueden ir  contando uno, dos, tres, cuatro, cinco, ellos no traen la estadística de los que están sentados y los que se van bajando, sería un trabajo extra, porque aparte de que su responsabilidad es ir subiendo y  bajando pasaje, también tienen que estar atentos con los semáforos, con los retenes, con los accidentes que los hacen cambiar de ruta,  con el propio tráfico, esto aparte de que su responsabilidad principal es manejar el vehículo, así que con facilidad perderían la cuenta de la gente que está ocupando los asientos en cierto momento, porque su trabajo ya lo citó arriba el líder, es manejar, dar el servicio a la gente en fin todo lo que es respecto al trabajador del volante.

Luego hay otra justificación, la secretaría de movilidad, les dijo a los permisionarios que pusieran más vehículos para que así, cada carro se fuera con poca gente y de esta forma se respetara la santa distancia, pero entonces los permisionarios y los choferes sufrieron otro problema, el problema de los ingresos, ya que si poniendo carros cada cierto tiempo, no se podía cargar pasaje en exceso lo que ocasiona que a veces no salga ni siquiera lo del diésel, según dice el dirigente camionero, así que poniendo un carro cada minuto, estaríamos hablando de la quiebra de muchos permisionarios.

Pues esa es la realidad, y ante tales situaciones un tanto embarazosas, en donde el chofer lo que menos quiere es enfrentar a un pasajero, y ante este tipo de prácticas de subir a quien pida la parada para trasladarse en un camión urbano a un destino, es claro que hay altos riesgos de contagios, riesgos contra la salud no sólo de los pasajeros, sino también de los choferes mismos, quienes tienen que recibir de manos del pasajero, el dinero del pasaje, y cuando es una moneda que sobrepasa el costo, o un billete grande, entonces tienen que devolver cambio y otra vez tomar la mano del pasajero entrante, y difícilmente podrían estarse lavando las manos con el gel cada segundo, así que aquí el peligro es latente al por mayor, cuando sepamos el dato de que un número determinado de choferes, han fallecido por COVID-19, entonces ya sabemos el motivo.

Por otra parte, la anterior situación, no es más que un reflejo cotidiano de lo que todos los nayaritas viven, y que es la necesidad de salir a trabajar, y aunque muy clarito lo dijo el gobernador del estado, en su último mensaje, que entre más practiquemos las medidas de seguridad, la sana distancia, el confinamiento en casa hasta que todo esto baje en números de contagios, parece que nuestra gente no quiere entender lo duro de la situación, o lo grave mejor dicho, y si realmente lo entiende, quiere hacerle al omiso, al indolente o irresponsable para ser más claros.

Y miren, es una realidad el problema o la necesidad económica, por eso parte de los cinco ejes que anunció el gobernador para la reactivación económica, tiene qué ver con apoyos a las empresas, las que es obvio, están muy desgastadas en materia económica, eso nos resulta lógico, aunque es duro y pesada realidad.

Pero de que hay necesidades en puerta, esto se ve cada día en las manifestaciones que vemos a las afueras del palacio de gobierno, en donde han hecho acto de presencia,  desde los músicos, los maestros, los periodistas, los camioneros, y dos veces lo han hecho los artesanos de las etnias huicholas, todos quieren que les permitan trabajar, que les permitan abrir sus negocios.

Y por cierto el día de hoy viernes, se manifiestan ante las puertas de Palacio de Gobierno, los propietarios de gimnasios del estado, quienes pedirán lo que todo mundo pide, que les den chanza de abrir sus centros de trabajo, con sus respectivas medidas de sanidad, lo cual estará quizá un tanto difícil, dado que los aparatos de hacer ejercicio, están muy pegados en su acomodo, pero bueno, sólo quien los atienda les dirá lo procedente….hasta mañana



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