Opinión

El principio del fin

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En algún libro de Hermann Hesse leí, alguna vez, una frase que me acompaña permanentemente: “Lo nuevo se inicia y ha de ser terrible para aquellos que permanecen ligados a lo antiguo.” Por algún motivo -que desconozco- me ha sido de enorme utilidad a la hora de analizar todo tipo de acontecimientos.

Cierto es que no he descubierto el hilo negro. Al contrario, la disputa entre lo nuevo y lo viejo es la constante y no la variable. Sin embargo, en la historia siempre han existido puntos de inflección que traen consigo el principio del fin de una era.

En México, el suceso que vino a establecer un nuevo orden de las cosas -de casi todo- fue la victoria de López Obrador en 2018. No puede ni debe verse su llegada a Palacio Nacional como cualquier otro proceso de transición política.

No es solo decir que el principio del fin de la vieja forma de gobernar se debe a que tengamos un presidente que se autodenomina de izquierda, porque podríamos pasar horas discutiendo si su actuar es consecuente a ello. No, va más allá.

Cuando hablo de un cambio de era lo hago pensando en las contradicciones de las visiones del país y su Pueblo, entre los que permanecen ligados a lo antiguo -como lo escribió Hesse- y los que impulsan lo nuevo.

Y es que lo nuevo no necesariamente llegará con gente joven o innovaciones impresionantes, cómo suele pensarse. Lo nuevo puede revelarse y cambiar radicalmente el estado de las cosas a través de un giro de 180 grados en el actuar moral de quién gobierna.

Este cambio moral del que hablo, solo podía darse al reconocer la gigantesca deuda que se tiene con el Pueblo pobre y los grupos poblacionales históricamente vulnerables… discriminados. Asumir esa deuda y volcar todos los esfuerzos para mejorar la vida de todas y todos, es y será el inicio del fin de una era que le negó el progreso y la felicidad a una inmensa mayoría.

El proceso electoral que comenzó el 4 de abril, dónde se disputarán 15 gubernaturas -entre ellas la de Nayarit- es la oportunidad de consolidar la transformación o dejar volver a quienes utilizaron el poder para enriquecerse y beneficiar solo a unos cuantos. Aquí, el Pueblo tendrá la última palabra.

Cierro con una frase del poeta Bertolt Bercht que define a la perfección la etapa que vivimos, no sin antes agradecer al destacado periodista Jorge Enrique González y a su hija, la también destacada Itzel González, por el espacio. Abrazo fraterno. “Lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no termina de morir.”

 

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