Opinión

SE DESMARCA ARQUITECTO QUE DISEÑÓ EL NUEVO AEROPUERTO

Volantín

Por SALVADOR COSÍO GAONA

Octubre 13, 2021 | 10-13 am

Existe un conocido dicho mexicano que reza: “explicación no pedida… culpabilidad manifiesta”, y después de leer con atención la entrevista que concedió en arquitecto Francisco González Pulido, responsable del diseño del plan maestro del nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), una de las obras emblemáticas del presidente Andrés Manuel López Obrador, que se construye en la base área militar 1 en Santa Lucía, en el Estado de México, me ha quedado claro que el profesionista ha comenzado por zafarse de lo que pueda resultar al término de la obra.

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De hecho, queda la impresión de que él igualmente, intenta justificar su trabajo, al mencionar fue concebido como un proyecto que se asemeja más a un auto de Fórmula Uno, por su eficacia y dinamismo, que a un Rolls-Royce, por su ornamento y monumentalidad.

“Yo no soy un arquitecto que esté interesado en la arquitectura acrobática, o de escaparate, como yo le llamo, eso no me interesa; yo no hago Rolls-Royce, yo hago Fórmula 1”, comentó en la entrevista realizada por Forbes México.

“A mí me gusta la arquitectura veloz, óptima, eficiente, que tiene lo que necesita. Yo no soy decorador, respeto a los decoradores, yo lo que hago tiene una raíz muy científica.

Está muy fundamentada en el método científico: entender el contexto cultural, tecnológico y ambiental”.

El reto no era sencillo, pero cumplía con uno de los valores que Francisco González-Pulido sopesa en su libro Progression, en el cual hace una revisión y critica sus proyectos arquitectónicos: “No por ser austero, debe carecer de funcionalidad y estética”. 

No es casualidad, añade González-Pulido, que esta “máquina” englobe los rasgos más importantes de la cultura nacional y haga una exposición de las grandes competencias de los ingenieros militares que la construyen. 

Diseñado como una máquina, que vive, respira y es capaz de mover a 20 millones de pasajeros al año, el AIFA pretende ser uno de los puertos más importantes de América Latina que ofrecerá a los visitantes una vivencia global: cultura y la experiencia de volar aún sin boleto de abordaje.

“México no se queda en el Centro Histórico, me acompaña hasta el aeropuerto y hasta que despego en el avión”, enfatiza. 

“El AIFA llegó como una ambición gigante, para mí era ‘¿cómo le doy a México el proyecto aeroportuario más importante del mundo?’ No llegué con la agenda de reemplazo del NAIM que se canceló, que era hermoso”, sostiene. 

Es por ello, que el AIFA tiene en sus raíces exponer al mundo la cultura mexicana y no su folclor donde coexisten ecosistemas, su honestidad y democracia. Tal como lo representa en otras obras arquitectónicas como el Jardín Botánico en Oaxaca o el Estado de Beisbol de los Diablos Rojos del México en la Ciudad de México. 

“A este aeropuerto le traje imagen, identidad, le traje cultura, no folclor, le traje ecosistema, no jardín; son cosas de las que se puede hablar con mucha facilidad y que no entendemos”. 

El nuevo aeropuerto, que tendrá un costo estimado de 75 mil millones de pesos, se fundamenta como una oportunidad de desarrollo urbano.

Por tanto, la importancia que tendrá el “lado B” de este puerto en Zumpango recae en la oportunidad de reurbanizar al norponiente de la Ciudad de México y su concepción como un polo de la cultura y de actividad económica. 

“Es concebirlo como un punto de interés nacional, que forme parte de la experiencia de ir a Santa Lucía, de ver cómo podemos urbanizar de una manera diferente la Ciudad de México”.

“Hay una oportunidad extraordinaria de innovar, por eso este proyecto aparece en el capítulo de Ambición, porque llegamos con la intención de dar a México el mejor proyecto aeroportuario del mundo”, afirma el arquitecto. 

Centralizar la construcción es un riesgo

Aunque Francisco González-Pulido ideó el plan maestro para la edificación del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, su aportación e ideas se quedaron en los planos.

Su participación en la edificación de este puerto está lejos de incidir en la ejecución que realiza la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y que inaugurará el próximo 21 de marzo de 2022. 

Es por esta razón, que el arquitecto mexicano es cauteloso al señalar que el proyecto final pueda distar de lo que su despacho concibió. 

“Desafortunadamente no estoy involucrado en la obra, mi contrato es limitado y eso es muy triste para el proyecto, porque no garantiza que se va a realizar como yo lo ambicioné, como se diseñó y ese es un tema que es peligroso”. 

En entrevista con Forbes México, González-Pulido alerta que la centralización en el diseño y construcción de una obra de infraestructura de este tipo, pone en riesgo el resultado final del aeropuerto. 

-¿Pese a lo que ha visto u oído sobre la construcción, le preocupa cómo quede al final?, se le cuestionó. 

-Me preocupa mucho que mi obra no esté plasmada con mi visión”, afirma. 

-“El problema está en que proyectos como estos cada quién tiene que entender su rol muy bien y en este proyecto yo soy el arquitecto, el plan maestro, el modelador de escenarios de espacio aéreo”. 

El presidente López Obrador encomendó en 2019 al Ejército mexicano la edificación del AIFA y dio como plazo dos años y medio para su construcción. Hasta el momento, la obra tiene un avance de cerca de 80%. 

“Cuando tienes esa claridad de la función que cada uno tiene y lo empeoradas para que ejecute su función, si tiene el equipo correcto, será un proyecto extraordinario, cuando centralizas eso en una sola entidad puede ser muy peligroso porque se convierte en juez y parte”, alertó.

Las palabras del arquitecto quedan pues como una forma de desmarcación entre el proyecto que él vendió y el trabajo que están desarrollando los militares de la Defensa Nacional, quienes entre los muchos encargos que les ha entregado el actual régimen, les puso en sus manos la papa caliente que significa la edificación del nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, que con el 80 por ciento que lleva de avance en su construcción, no se ve por dónde pueda siquiera intentar competir con el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México -que dejó empezado el expresidente Enrique Peña Nieto y que López Obrador destruyó- o con terminales aéreas que verdaderamente son una joya de la arquitectura moderna como el Changi de Singapur que ha ganado ocho años consecutivos como el mejor del mundo con todo y su cascada interior que mide 40 metros de altura, siendo la más alta del mundo y que por las noches se convierte en una pantalla para la proyección de un espectáculo de luces que los visitantes pueden apreciar todos los días, o el Aeropuerto Internacional Hamad de Qatar que este año fue calificado como el mejor del planeta desbancado al de Singapur.  

Todavía el mes pasado el presidente López Obrador presumió que el Felipe Ángeles es la construcción más importante y grande del mundo, y aseguró que cuenta con la tecnología más avanzada. Ya lo veremos.

Opinión.salcosga@hotmail.com

@salvadorcosio1 

 

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