Opinión

Hojas de ruta para una ciudadanía libre

Hojas de ruta para una ciudadanía libre

Por Eduardo Trujillo

Octubre 14, 2021 | 10-14 am

 

Suscríbete

Y recibe diariamente la versión
impresa digital a tu correo

No busques en nidos de antaño, pájaros volando”

Miguel de Cervantes Saavedra

RETROCESOS Y CONTRARREFORMAS.

Los tres años que han transcurrido del sexenio correspondiente a la administración federal de la 4t, se distingue por una docena de características patognomónicas, que le dan un matiz muy definido cuyo análisis nos permitirá entender el rumbo que la vida pública viene adquiriendo y que puede llegar a determinar el rumbo de los próximos 9 años de la república.

Primero: muestra añoranza por las formas y procedimientos de la actividad política del México de los años setentas.

Segundo: actúa con empecinamiento en reescribir la historia nacional a modo y, desde una perspectiva cargada de ideología política.

Tercero: practica la utilización del resentimiento y la victimización sistemática, como instrumentos para la movilización social.

Cuarto: exhibe desprecio evidente por las transformaciones, avances e instituciones consolidadas en las dos décadas del siglo XXI.

Quinto: demuestra desdén por el mérito y la preparación académica en las universidades de prestigio nacional e internacional.

Sexto: demuestra desconocimiento de la división de poderes y búsqueda de concentración del poder público en torno a una persona.

Séptimo: siembra la percepción de que existe un poder único y omnímodo que determina decisiones, destinos y prestigios, de personas e instituciones, entre los prosélitos y feligreses.

Octavo: exige obediencia ciega y acrítica al caudillo y defensa a ultranza de su discurso.

Noveno: utiliza la campaña electoral permanente como pretexto para la polarización de la población y crispación del electorado.

Decimo: practica la ausencia de rendición de cuentas y amplia inclinación hacia la opacidad, que se refleja en las reservas de información pública, por periodos que rebasan con mucho la duración de una administración sexenal.

Undécimo: se practica un desprecio a los procedimientos regulados y estipulados para el adecuado funcionamiento del Estado de derecho y es proclive a la realización frecuente de actos discrecionales.

Duodécimo: visión económica que concibe al Estado como empresario y crea monopolios contra los que no cabe el emprendimiento de particulares o capital privado y considera inmoral la obtención de utilidades.

Al análisis de las primeras cuatro características, salta al lector el enorme peso específico que el pasado, la historia y la añoranza de una época idílica que ya se fue (la infancia), orientan las acciones de la actual administración al recrear el pasado, sus formas e interpretaciones de la realidad, la democracia, la política, tomando como modelo, formas, actos, comportamientos y relaciones, del ayer, que se concibe desde una peculiar y equivocada interpretación como mejor y más justo, por lo que se busca revivirlo, volviendo al origen.

Lo anterior se interpreta desde la psicología como un temor a la adultez y búsqueda de refugio en la infancia feliz, en la cual no se tenían responsabilidades.

Políticamente esos primeros signos patognomónicos, se traducen en políticas públicas que generan un retroceso económico y social e impacto en el ámbito de normatividad, explican las constantes iniciativas de ley que tienen el carácter de contrarreformas encaminadas a desaparecer los logros, avances e instituciones que se consolidaron en las últimas dos décadas, propuestas por los gobiernos anteriores; que pueden interpretarse como el equivalente al sacrificio de prisioneros enemigos en las culturas prehispánicas, y apaciguar la ira de los dioses.

El enfoque retro de la política que efectúa la actual administración federal, le posibilita catalizar la inconformidad social y capitalizar el malestar de los segmentos sociales que han quedado, por distintas razones, al margen de los beneficios de las políticas públicas de los gobiernos precedentes al actual, y con ello, reforzar perversamente lo que representa la característica novena, que acusa permanente campaña electoral, como modus operandi de este gobierno.

El quinto signo, nos permite explicar por qué se ha emprendido una impropia campaña de defenestración de quienes estudian postgrados en el extranjero, a los que se ha señalado de ir a “aprender a robar”, además es el signo, junto con el octavo, que explican y sirven de justificación para otorgar puestos de alto nivel a personas que no tienen preparación, pero han demostrado sumisión y obediencia ciega, a veces con uno o dos meses previos en alguna ayudantía de apoyo personal al tlatoani.

De la mano del anterior signo y concatenado con el signo undécimo, podemos entender la ruta que llevó a la excesiva acusación de delincuencia organizada y actividades con recursos ilícitos a más de treinta científicos, se explica el motor de la política anticientífica y el uso ideologizado de los recursos destinados a investigación, que ahora se destinan únicamente a los proyectos de quienes son adictos a la 4t.

Los signos sexto, séptimo y octavo junto con el undécimo constituyen las variables que explican la pulsión autoritaria del régimen y los frecuentes enfrentamientos con el poder judicial y choques con los organismos autónomos, por considerar que la denominada “justicia” se encuentra por encima de la ley y la Constitución, argumento falsario, que es empleado desde la perspectiva del signo undécimo, para una interpretación a modo de la ley y el derecho, que les permite violar la ley y justificar discursivamente la violación, con el argumento de que hace justicia “al pueblo”.

El décimo de los signos patognomónicos demuestra una grave aberración, pues el discurso político oficial se funda en combate a la corrupción, sin embargo, la conducta real es que, la administración federal se aleja de la transparencia, propicia procedimientos opacos de manejo de los recursos públicos y, se esconden las evidencias de decisiones discrecionales, muchas de ellas violadoras de la legalidad y propiciadoras de corrupción, con ello la actual administración cae en una contradicción extrema, pues propicia un Estado de democracia delegativa, sin controles ni rendición de cuentas, ni horizontal, ni verticalmente, pero que predica y presume exactamente  lo contrario a lo que realmente hace. 

La característica duodécima busca concentrar en las manos del gobierno, las empresas con mayor capacidad y potencial económico, lo que atenúa y puede llevar a desaparecer la iniciativa empresarial individual de los particulares.

¿Pero cuál patología es la que se diagnostica, por medio de los doce signos que hemos descrito?

Estos doce signos considerados patognomónicos, al identificarse, determinan que nos encontramos ante un régimen populista, cuyo líder se considera representante único y encarnación del pueblo, que se asume capaz de percibir e interpretar lo que el pueblo desea, cosa que siempre es coincidente con lo que representa su visión personal de los asuntos públicos y la propia interpretación de la realidad.

Al tratarse de un gobierno que pretende ser la personificación de las clases populares, se caracteriza porque, de manera sistemática, solo se enfoca en atender las demandas de una parte de la población y eso, lo vuelve un régimen de confrontación social. 

Quienes suelen encabezar este tipo de regímenes suelen exigir de los gobernados, un respeto reverencial, pues el líder se considera un intérprete de la mayoría, a la cual sustituye por su muy personal visión del mundo, visión que pretende imponer a toda la sociedad, con la consecuente pérdida de muchas libertades para quienes no opinan de la misma manera y no coinciden con sus visiones.

Como quiere construir una realidad distinta, el régimen emprende una cruzada para revertir lo que el no hizo y ya existía, por lo que emprende modificaciones legislativas que solo son contrarreformas, veamos: contrarreforma educativa para evitar que los maestros sean evaluados y el sindicato disponga discrecionalmente de las plazas; contrarreforma en el sector salud para desaparecer el seguro popular; contrarreforma al poder Judicial,  que afectó la división de poderes y la autonomía del Poder Judicial además de violatoria de  los derechos de acceso a la justicia y a la independencia judicial; contrarreforma a la Ley de hidrocarburos para  restringir la participación privada en el mercado de combustibles y PEMEX  pueda suspender permisos ya otorgados; contrarreforma en materia eléctrica, que da la espalda a las energías limpias y privilegia el uso de combustibles fósiles en la generación de electricidad y, convierte en monopolio a CFE.

Concluyo con una frase del filósofo austriaco Karl Popper, quien decía; "Si queremos que nuestra civilización sobreviva, debemos romper con el hábito de reverenciar a los grandes hombres. Los grandes hombres pueden cometer grandes errores… algunos de los más grandes líderes del pasado apoyaron el ataque perenne a la libertad y la razón".

¡Hasta la próxima! Y muchas gracias por sus comentarios.

Más de Opinión


Síguenos

Visita nuestras redes sociales y mira las noticias mas actuales

Edición Impresa

Descarga nuestras versiones impresas en formato PDF

NayaritVallartaSocialesSeguridad

Newsletter

Suscríbete y recibe las noticias en tu correo

Meridiano.mx

® Meridiano.mx es diseñado, operado y producido por la compañia ® SOCIALES.TV

® Meridiano.mx es una marca registrada. Todos los derechos reservados.