Opinión

Nayarit y sus problemas históricos: El ejercicio del poder

Diálogos con Clío

Por rodolfo medina gutierréz

Octubre 14, 2021 | 10-14 am

Para finalizar esta visión general sobre los problemas históricos que viene arrastrando la entidad, es importante tomar en cuenta el papel de la conformación y actuar de la oligarquía regional, que ha venido monopolizando el poder mediante un proceso más o menos homogéneo desde hace varios siglos. La primera característica de estos grupos de poder; relacionados por parentesco y compadrazgos, es la búsqueda de una plena autonomía respecto a las sedes de los gobiernos centrales. Durante el periodo virreinal, los alcaldes de Compostela lograron conservar su autonomía política respecto a Guadalajara, apelando a viejos fueros y privilegios de la legislación castellana. Estos alcaldes, residentes en la única población española de todo el territorio que hoy conocemos como Nayarit, eran al mismo tiempo los mayores terratenientes y propietarios de los elementos claves de la economía. Con el paso del tiempo, estas familias con solvencia fueron ejerciendo los principales cargos públicos del poder civil y eclesiástico de la jurisdicción. Desde humildes vicarios parroquiales hasta alcaldes mayores de las fronterizas alcaldías de Sentispac y Acaponeta, la oligarquía ganadera de los compostelanos determinó varias reglas sobre el poder local. Cuando alguna de estas familias poderosas alcanzaba el auge de su posición local, abandonaba la región para trasladarse junto con sus principales intereses a la ciudad de México, donde se integraban a la élite novohispana más alta. Ejemplos sobran, aunque quizá el caso más significativo es el de los Dávalos Bracamonte, Condes de Miravalle. Cuando dicha familia adquiere el título, legaron la administración de sus propiedades y cargos en los ayuntamientos e iglesias locales a sus parientes o colaboradores más cercanos para trasladarse a la capital del país, donde incluso emparentaron con los condes de Moctezuma y Regla; éste último, el hombre más rico del mundo en su momento. Los herederos del poder seguían una misma dinámica, e incluso cuando el fenómeno de San Blas promovió la llegada de un gran número de peninsulares a la zona; estos marinos, comerciantes y funcionarios de ultramar buscaban casarse con mujeres de estas familias principales, para crecer en el escalafón social regional. La dualidad dinero-poder para consolidar una plataforma que permitiera a los grupos oligárquicos, trascender a la élite de los principales polos del poder, persistió en el México independiente. Así, el Vasco Castaños terminó casandose con una descendiente del Conde de Miravalle, mientras que el Anglo-gaditano Barron desposa a una criolla tepiqueña con origen en los funcionarios de San Blas, formando los dos grupos de poder antagónicos de Tepic más importantes del siglo XIX. Castaños y Barron ponían y quitaban gobernantes en el Séptimo Cantón, según dominaran la escena política del momento sus respectivos partidos, federalista o centralista. Esto les permitía proteger sus intereses particulares y acrecentar sus negocios. La Casa de Barron & Forbes se impuso a Castaños, y a través de Lozada, García de la Cadena y los Rivas monopolizó el poder hasta la década de 1880. Los Barron terminaron instalándose definitivamente en México, donde emparentaron con los Escandón; constuctores del ferrocarril nacional, y vinculados fuertemente a los presidentes Tejada, González y Díaz. Legaron sus intereses en Tepic a varios empresarios vinculados con Domingo Aguirre, quien en asociación con los tepiqueños vinculados por Barron con Manuel González y Porfirio Díaz, lograron la independencia de Tepic respecto a Jalisco. Aguirre levantó un imperio económico en Tepic, compartiendo el poder político con la oligarquía tepiqueña. Después de la revolución, directamente los Aguirre colocaban hombres de su confianza en el poder, con la esperanza de proteger su empresa de las reformas revolucionarias. Al cerciorarse de que esto sería imposible, abandonaron sus intereses tepiqueños para volver a España, legándolos a varios de sus paisanos ex trabajadores, que terminaron siendo afectados por el reparto agrario. Esto permitió que entre la década de 1930 y 1990 el partido oficial monopolizara a través de sus organizaciones al electorado nayarita, generando un cambio en el ancestral origen monopolito de los gobernantes de Nayarit. Sin embargo, alternancia política de 1999 y 2000; donde el clientelismo del PRI entró en una franca decadencia que se agudizó con los años, hasta cierto punto permitió que en Nayarit comenzara a pesar nuevamente los grupos empresariales, siendo la base económica la que determinara el acceso a los cargos de elección popular. No es casualidad que, a estas alturas, nuevamente dos o tres apellidos sean los que recurrentemente accedan al poder, y que la mayoría de ellos tenga un origen empresarial. ¿Qué consecuencias tiene para la sociedad nayarita esta condición? ¿El lector considera que esto es un retroceso? Sin duda, es un tema sentido que debemos reflexionar, pensando que; con base a la historia, en algún momento estos grupos poderosos terminarán trascendiendo a otras esferas de corte nacional, que abrirán la puerta a los nuevos amos de Nayarit.

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