Opinión

Navarro Quintero y el norte de Nayarit

Por ERNESTO ACERO C.

Octubre 19, 2021 | 10-19 am

 

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“Creo más en los hombres que en los programas. Mi programa consistía en seguir a Pericles, uno de los pocos gobernantes decentes que ha tenido la humanidad”

José Vasconcelos

 

ESCRIBE: ERNESTO ACERO C.

 

El norte de Nayarit ha sido golpeado, como suele ocurrir en octubre y noviembre de cada año. El norte es azotado por la naturaleza y los efectos se resienten en todo el estado. No obstante, Nayarit requiere de cambios profundos que lo conviertan en un acorazado como lo desea el Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero y como lo esperan y merecen los nayaritas en su mayoría.

Hay una serie, razonable y justificada esperanza que puede uno alimentar con la llegada de Navarro Quintero al gobierno estatal. En un hecho incontrovertible que logró la mayor votación en la historia, a lo que se suma su sincero ánimo incluyente y su vasta experiencia y trayectoria política.

En 1993 conocí personalmente al doctor Miguel Ángel Navarro Quintero. Él era Secretario de Salud. Años más tarde (1997), dejó la Secretaría de Salud para asumir una diputación federal. En 2000 arriba al Senado de la República en fórmula con el desaparecido Marco Antonio Fernández Rodríguez.

Antes de 1993, Navarro Quintero ya había ocupado diversos cargos en la administración pública y había dirigido la Asociación Nacional de Médicos Residentes de la que también fue fundador. Más adelante ocupó de nuevo escaños en el Senado y en la Cámara de Diputados.

En toda esa trayectoria, quien hoy es Gobernador de Nayarit, mostró una actitud de solidaridad, de profunda empatía con los problemas que agobian a la gente en la vida cotidiana. Siempre respondiendo a las necesidades de gestión, el doctor Navarro Quintero supo responder a sus amigos, a sus no amigos y a quienes disentían de sus ideas y acciones. Por respeto a muchas de esas personas, me reservo nombres, fechas y casos. No obstante, la lista se antoja interminable.

Quienes conocen la historia política de Nayarit, saben a ciencia cierta que el estado ha tenido gobernadores malos, peores y otros fatales. Solamente dos nombres se salvan de esa lista negra que registra la memoria de los nayaritas. Otros dos nombres logran trascender, al margen de las razones que se puedan enunciar: Gilberto Flores Muñoz (1946-1951) y Emilio M. González Parra (1981-1987).

El Estado de Nayarit surge como tal, en 1917. En 1918 asume el cargo el primer Gobernador Constitucional electo por sufragio popular. Cien años después, deja la gubernatura del estado una figura que empieza siendo una figura carismática y acaba siendo un personaje tras las rejas.

Ahora, en 2021, el doctor Miguel Ángel Navarro Quintero arriba a la gubernatura de Nayarit. El Gobernador asume el cargo en el contexto de profundas inercias de subdesarrollo.

La historia económica local revela periodos de ligera expansión que duran unos pocos años y que no logran sentar bases de expansión sostenida o al menos, poner fin a las inercias del atraso. El estado revela también fases de atonía y otras de franca crisis.

¿Qué hacer? La respuesta se encuentra en el análisis institucional. Derivado de una serena reflexión, nos podemos percatar de la necesidad de generar condiciones de continuidad en las políticas gubernamentales. A eso, se agrega el reclamo de un proceso de desarrollo relativamente estable y sostenido a lo largo del tiempo.

Los cambios son absolutamente necesarios. Esos cambios requieren de nuevas formas de hacer política y de hacer el gobierno. Esos cambios reclaman ideas que puedan traducirse en acciones concretas que den resultados concretos. Resultados concretos que se manifiesten en el bolsillo de las personas.

El mismo titular del Poder Ejecutivo de Nayarit, se ha referido al enorme flujo de remesas que arriban a nuestra entidad federativa. Dado que no se trata aquí de profundizar en el análisis específico del caso, me limito a enfatizar un dato al que se ha referido el Gobernador de Nayarit Miguel Ángel Navarro Quintero. El dato es duro, contundente y altamente revelador de la esforzada naturaleza de los nayaritas: el monto de remesas que llegan al estado, anualmente, equivalen a más del 50 por ciento del Presupuesto Anual de Egresos del estado.

Es de todos sabida la alta dependencia del estado de los ingresos federales. Las finanzas públicas suelen acceder a ingresos propios menores al diez por ciento. Esto se asocia con las características de la estructura económica del estado. En ese orden de ideas, procede poner de relieve las siguientes variables locales:

a.- Economía relativamente diversificada,

b.- Bajo nivel de internacionalización. (Escasas exportaciones y escasa Inversión Extranjera),

c.- Número de trabajadores asegurados permanentes en el IMSS, debajo de la media nacional,

d.- Indicadores de pobreza menores al promedio nacional. (En buena medida, explicable a partir del análisis del flujo de remesas).

El escenario económico puede considerarse neutral, aunque estable. Esa neutralidad de la economía, es una de las razones por las que las finanzas públicas también se muestran neutrales. Dicho correlato ya descrito, requiere de un golpe de timón que no ponga bajo amenaza a las finanzas públicas. Evidentemente, Nayarit requiere de una serie de profundas transformaciones que amplíen el margen de maniobra de las finanzas públicas del estado, a partir del fortalecimiento de los ingresos propios. Ingresos propios que no deben originarse por el encarecimiento de los servicios públicos.

De lo que se trataría es que existan más agentes económicos que actúen en la escena productiva local. A más actividad económica de más agentes productivos (más inversión y más empleo), mayores ingresos para el sector público. No es nada sencillo lograr propósitos en esa dirección. Se hereda un entorno económico en lógica casi involutiva, y un clima financiero gubernamental, tanto en el estado como en los municipios, que no requiere de lágrimas, dado que las razones para el llanto hay de sobra, pero son improcedentes.

Hay otro asunto que puede evolucionar hasta niveles altamente explosivos. En 1997, durante la administración de Rigoberto Ochoa Zaragoza, se creó el Fondo de Pensiones y Jubilaciones. Ese hecho dio fin a una era de irresponsabilidad, no obstante la existencia desde 1975, de la Ley de Pensiones y de Servicios de Seguridad Social para los Trabajadores del Estado de Nayarit (decreto 5745, publicado en el Periódico Oficial el miércoles 24 de diciembre de 1975). Esa ley simplemente fue letra muerta durante más de dos décadas en las que creció la amenaza a las finanzas públicas.

El peso de las obligaciones que derivan en materia de pensiones y jubilaciones, requiere de acciones sostenibles en términos actuariales. Para bien de las finanzas públicas el Fondo de pensiones se creó durante el gobierno de Rigoberto Ochoa Zaragoza y se fortaleció durante el gobierno siguiente, el de Antonio Echevarría Domínguez. Luego, los adalides de la irresponsabilidad le metieron mano al Fondo y lo reventaron, se lo acabaron.

De nuevo, la pregunta y la respuesta, una frente a la otra. ¿Qué hacer? La respuesta se encuentra en el cambio institucional. Cambios en el Poder Legislativo, otros en el Ejecutivo y otros más en el Judicial. Cambios, todos ellos, que logren el consenso de las diversas fuerzas que, por su parte, deben anteponer los superiores intereses de la sociedad nayarita, a los de las siglas o los intereses personales o de grupo.

La vasta experiencia política del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, su talante contemporizador, su vocación por el diálogo, suman a las soluciones que deben construirse. La política es la clave para empezar a resolver de fondo los problemas del estado.

El proyecto político de Miguel Ángel Navarro Quintero puede hacer de su gobierno, el punto de quiebre en la historia del estado. La transformación institucional del estado, puede convertirse en el antes y el después de la historia política local.

No se esperan ni milagros ni prodigiosos actos de magia. Con los pies en la tierra, pueden sentarse las bases de una nueva era para Nayarit. Para lograr ese propósito, el Gobernador tiene de donde echar mano.

La actual coyuntura reclamará el mayor esfuerzo y entrega del Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero. El norte de Nayarit, una vez más, ha sido azotado por un meteoro de los que se saben registrar en el mes de octubre de cada año. El gobernante nayarita, como era de esperar, ha movilizado toda la estructura de gobierno para responder a la altura de las circunstancias, a los abatidos nayaritas del norte del estado.

No obstante, con todo y catástrofe, la esperanza de los cambios no declina. No es casual que Miguel Ángel Navarro Quintero sea el candidato a la gubernatura que haya obtenido más votos a su favor, en toda la historia electoral del estado.

La transformación que puede vivir el estado, tras cien años de historia, puede ser la Primera Gran Transformación. Esa transformación podría reclamar todo el bagaje político para procesar los grandes acuerdos que se requieren. De aquí que esperemos más de Navarro Quintero, que de cualquiera de sus antecesores en el gobierno.

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