Opinión

Reflexiones sobre el Día Mundial de la salud mental

Homo Sapiens Curiosus

Por Víctor Adrián Rodríguez

Octubre 19, 2021 | 10-19 am

La vida es extremadamente frágil. La felicidad y la tristeza son transitorias. Nada es permanente. Por tanto, nuestra salud es un péndulo entre el bienestar y la enfermedad.

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Nuestra salud durante toda nuestra existencia es desafiada constantemente, lo hemos constatado en carne propia al sufrir una diarrea, una gripe, al manifestar una enfermedad crónico-degenerativa o enfermedades que han requerido el ingreso a un quirófano.

Desafortunadamente, hay quienes padecen enfermedades congénitas, en las que el desafío por mitigar sus consecuencias es mayor y permanente.

De igual manera, nuestra salud es asediada por los efectos de fenómenos naturales, como las bajas o altas temperaturas, huracanes, intensas lluvias, sequías o movimientos telúricos.

Asimismo, nuestra salud se puede ver alterada por la vida en comunidad; por nuestras relaciones afectivas, familiares, laborales, escolares y cotidianas; por razones biológicas, hereditarias o por edad. Estos factores pueden llevarnos a desarrollar y/o manifestar enfermedades ocultas, las que a veces perviven en nosotros silenciosamente y que muy frecuentemente engañan a los médicos generales, somatizándolas, es decir, transformando problemas psíquicos en síntomas orgánicos de manera involuntaria: las enfermedades o trastornos mentales.

Este grupo de enfermedades, a lo largo de la historia del ser humano, han sido mal entendidas. En muchos sentidos, son enfermedades estigmatizadas cuando deberíamos comprender y tener presente que cada uno de nosotros somos propensos a padecer alguna enfermedad mental en algún momento de nuestra existencia.

La división entre enfermedades físicas y mentales es parte de ese mismo tratamiento erróneo que como sociedad hemos cometido.

La pandemia de Covid-19 nos ha revelado que no existe salud plena e integral sin salud mental.

“La salud mental es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad” según la Organización Mundial de la Salud.


Por ello, la importancia de que los gobiernos y las sociedades trabajen en conjunto para impulsar políticas públicas que promuevan el cuidado de la salud de manera integral, dándole la importancia que se merece la salud mental con el objetivo de que los pacientes con trastornos mentales tengan mejor atención.

El pasado 10 de octubre, se conmemoró el Día mundial de la salud mental, y sin duda es un buen pretexto para indagar respecto a la situación que vive la población mexicana con relación a la salud mental.

En México existen alrededor de 15 millones de personas con algún trastorno mental, sólo una quinta parte es atendida y hay menos de cuatro psiquiatras por cada cien mil habitantes.

En el Informe sobre la situación de la salud mental y el consumo de sustancias psicoactivas 2021 encontramos que los trastornos mentales y de comportamiento más significativos en México son: el trastorno depresivo mayor, los trastornos por ansiedad, el trastorno bipolar, la esquizofrenia y la distimia (depresión crónica).

En el caso del estado de Nayarit la carga de enfermedad por trastornos mentales y de comportamiento, está compuesta de mayor a menor carga, de la siguiente manera: depresión mayor, ansiedad, trastorno bipolar, esquizofrenia y distimia.

El reporte también revela el estado emocional que ha generado el confinamiento por Covid-19 en las personas entrevistadas para este informe, el 39.4% refirió sentirse estresado, 35.3% se sintió preocupado, 20.8% se sintió angustiado, 17.2% señalaron sentirse desesperados y 15.3% refirió sentirse deprimido.

Algo que también reveló la pandemia por Covid-19 es la enorme desigualdad que hay en los hogares mexicanos relacionados con las labores domésticas y de cuidados a integrantes del hogar toda vez que el trabajo de los padres y la educación de los hijos se trasladaron a sus casas durante el confinamiento.

En el documento Madres trabajadoras y Covid-19: efectos de la pandemia en circunstancias de teletrabajo en México del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, encontramos que las mujeres destinaron 30,8 horas de trabajo doméstico no remunerado para el propio hogar y 12.3 horas de trabajo no remunerado de cuidados a integrantes del hogar.

Por su parte, los hombres destinaron 11,6 horas de trabajo doméstico no remunerado para el propio hogar y 5,4 horas de trabajo no remunerado de cuidados a integrantes del hogar.

Esta sobrecarga de trabajo ha generado graves repercusiones en la salud física y mental de las mujeres: “en lo físico, las mujeres reportan dolores en diversas partes del cuerpo, gastritis, migrañas, insomnio, subir o perder peso, u otros malestares. En lo emocional, las mujeres reportan haber experimentado estrés; miedo o preocupación a contagiarse, a perder el trabajo, a la muerte; tristeza; desesperación; coraje; soledad; ansiedad; culpa; y angustia, entre otras”.

Estos datos y otros que por espacio no fueron consignados nos indican que debemos abordar con nuevos enfoques la salud mental para cambiar el desolador panorama actual.

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