Opinión

¿Quién lloró por el Nayarit?

Diálogos con Clío

Por rodolfo medina gutierréz

Octubre 21, 2021 | 10-21 am

Sin duda alguna la sierra nayarita representa uno de los territorios de nuestra entidad que guardan paralelamente, misterio y atracción para propios y extraños. Hogar de las tribus álicas, nayeris y huaynamotecas al momento del contacto con los españoles, los pueblos originarios de dicha región no fueron sometidos militarmente hasta mediados del siglo XVIII.

Suscríbete

Y recibe diariamente la versión
impresa digital a tu correo

Durante todo este tiempo, asolaban las tribus serranas asolaban los pueblos y ranchos de las alcaldías de Acaponeta, Sentispac y Compostela, siendo muchos vecinos criollos y mestizos víctimas de sus ataques, como mecanismo de resistencia ante los muchos intentos de evangelización que promovía la Audiencia de Guadalajara. Desde momentos muy tempranos de nuestro Historia moderna, se le conocía a dicha serranía como “El Nayarit”.

Esto se debe a las referencias que los cronistas recopilaron respecto al título del gobernante nayeri, señor de estas tierras altas. El Nayarit o Gran Nayar fue una tierra desconocida por el resto de los habitantes de la región durante casi dos siglos. Entre los esfuerzos por colonizar a los nayeris o coras, destaca el papel de los evangelizadora, que fracasaron del todo en su intento por cristianizar a los hombres y mujeres del Nayarit.

Uno de los personajes más destacados que intentaron esa empresa fue fray Margil de Jesús. Este Santo e ilustre varón se cuenta como uno de los grandes actores de la Nueva España en la primera mitad del siglo XVIII. En el marco de la ordenanza virreinal emitida en el año de 1709 para someter al Nayarit, se les asignó a los franciscanos del recién fundado Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe la evangelización de los nayeris o coras.

En mayo de 1711 Margil de Jesús y otros compañeros subieron por San Luis Colotlán hasta el pueblo de Guazamota, donde los nayaritas evitaron que siguieran avanzando. Al día siguiente los religiosos y su intérprete se toparon con treinta flecheros emplumados y embijados de negro, que los amenazaron diciéndoles que ellos no querían ser cristianos.

Margil de Jesús y su compañero caminaron con un crucifijo en las manos, y postrados pusieron los brazos en cruz esperando el martirio, cosa que no sucedió porque al ver que eran inofensivos, los nayaritas se burlaron de ellos y les lanzaron el cadaver de un zorrillo desecado por los fuertes rayos del sol, retirándose a sus hogares.

Se dice que, ante todo esto, fray Margil se tiró a llorar como un niño bajo la sombra de un árbol que posteriormente los jesuitas y vecinos cristianos visitaban a manera de reliquia. De la misma manera, el crucifijo que portaban los franciscanos fue depositado en el pueblo de Temastian, y hoy en día es conocido como “El Señor de los Rayos”.

El Nayarit no pudo ser sometido hasta una década después, y sus habitantes jamás han podido ser cristianizados del todo. Ante el fracaso de Margil por entrar al Nayarit, los franciscanos del Colegio de Propanga Fide de Zacatecas, concentraron sus esfuerzos en evangelizar la indómita Provincia de Texas, donde un originario de las tierras que hoy en día conforman el Estado de Nayarit (que tomó el nombre de la multicitada región serrana en 1917) jugó un papel relevante en la modernización de ese Estado de la Unión Americana. Sobre él, hablaremos la próxima semana.

Más de Opinión


Síguenos

Visita nuestras redes sociales y mira las noticias mas actuales

Edición Impresa

Descarga nuestras versiones impresas en formato PDF

NayaritVallartaSocialesSeguridad

Newsletter

Suscríbete y recibe las noticias en tu correo

Meridiano.mx

® Meridiano.mx es diseñado, operado y producido por la compañia ® SOCIALES.TV

® Meridiano.mx es una marca registrada. Todos los derechos reservados.